Las Talitas

Las Talitas

“No obstante haber sido designado Delegado Comunal de Las Talitas el 11-8-76, por el Intendente justicialista de la Circunscripción Administrativa de Tafí Viejo, Dn Hugo Gelsi, en razón de un plan de gobierno para nuestra zona que habíamos elaborado en un Comité de la Unión Cívica Radical que presidía, nunca tuve contacto alguno con el entonces gobernador Antonio D. Bussi. Nuestra relación primaria era con el Sr. Intendente, y eventualmente, con la Secretaría del Interior”. (Libro “Por un Puñado de Dólares……en Suiza, capítulo 28

Miguel A. Noguera

 

 

 

28. DOLOR “DE-SOLDADO”

El honor de un pueblo pertenece a los muertos, los que viven sólo lo usufructúan”
George Bernanos

Este, es un capítulo especial y tiene un carácter muy personal. Me atrevería a decir, que la experiencia traumática que viví la única vez en mi vida que hablé con Antonio Domingo Bussi, fue la génesis que me llevó a acumular documentos, publicaciones, grabaciones en audio y video, libros, etc... relacionados a él, archivo que en parte, vuelco en el presente libro.

No obstante haber sido designado Delegado Comunal de Las Talitas el 11-8-76, por el Intendente justicialista de la Circunscripción Administrativa de Tafí Viejo, Dn Hugo Gelsi, en razón de un plan de gobierno para nuestra zona que habíamos elaborado en un Comité de la Unión Cívica Radical que presidía, nunca tuve contacto alguno con el entonces gobernador Antonio D. Bussi. Nuestra relación primaria era con el Sr. Intendente, y eventualmente, con la Secretaría del Interior.

Tampoco lo tuve como Jefe Militar en oportunidad de cumplir con el Servicio Militar Obligatorio, en el año 1968 en el Comando de la Vta. División. Como Teniente Coronel, Bussi había estado afectado desde 1966 hasta el año anterior en el Regimiento 19 de Infantería, cuando  fue nombrado Jefe de la División III Planes de Operaciones del Comando del III Cuerpo de Ejército con sede en Córdoba.
En el año 1972, la Providencia me llama a participar de un Cursillo de Cristiandad. De ésta extraordinaria experiencia religiosa, que marcó en positivo a mi familia para toda la vida, sólo me referiré a dos hechos:
1) Encontré un hermano en Cristo y del mismo Grupo en el rodaje del cuarto día, el Tte. 1° Carlos María Casagrande;
2) Participé, con Edgardo Rodríguez, Armando Jattib y Raúl Navarro, para plasmar uno de sus sueños, luego concretado, de realizar en Tucumán una especie de Cursillos de Cristiandad pero orientado a los soldados, las primeras “Acampadas”, bajo la dirección espiritual del R.P. Joaquín Cucala Boix.

Sólo quien tuvo la posibilidad de participar de un Cursillo de Cristiandad, entenderá la dimensión que alcanza el afecto sincero, el valor de la amistad. Fue tan sólida la amistad familiar con los Casagrande, que sus hijos son nuestros “sobrinos” y nuestros hijos eran sus “sobrinos”, y compartimos las espinas y las rosas que nos depara la vida.

El Tte. 1° Carlos María Casagrande, acompañado del Subteniente Gustavo López, fueron los primeros oficiales que murieron en el marco del Operativo Independencia ordenado por el Gobierno Nacional, durante una misión aérea de reconocimiento en la zona de operaciones Santa Lucía, efectuado el 24-2-75. Sus cuerpos fueron encontrados calcinados, después de dos años y medio, recién a fines del año 1977.

El día 8-12-77, en un acto que presidía el reciente gobernador Montiel Forzano, el Ejército en una ceremonia rindió honores al Capitán “post-morten” Carlos María Casagrande. En la oportunidad entregó por resolución del Comando en Jefe del Ejército, a la viuda Graciela López Domínguez y a sus dos hijos, Francisco y Federico (quien nació días después de la desaparición de su padre), una Medalla de Honor y un Diploma de Honor “al heroe de la Operación Independencia”. El Tte.Cnl. Ernesto Arturo Alais decía en su alocución: “El día 9 de febrero de 1975, el Regimiento 19 de Infantería entró en operaciones en la zona de Santa Lucía. Pletórico de heroísmo, el capitán Casagrande, jefe de la Compañía “B”, inicia un reconocimiento ordenado por la superioridad”.

Los homenajes continuaron poniendo el nombre del Capitán Casagrande a la escuela de la localidad de 7 de Abril, a una calle interna del parque 9 de Julio -hoy desaparecida- y a un Complejo Deportivo de Ranchillos, al que un Delegado Comunal luego le cambió el nombre. Estas dos últimas ingratitudes, parecían predecir una aún mayor, y es en la que incurrió un camarada: el general (r) Antonio Domingo Bussi, gobernador en ejercicio.

¿Quien en Tucumán no había escuchado hablar a Bussi sobre “mi lucha, mi sudor, mi ejemplo y mi dolor de soldado al ver a mis hombres abatidos en los montes tucumanos”?

En la carta que envía al Dr. Avila Gallo, el 6 de julio de 1987, decía en un párrafo: “Debo hacerlo (ingresar a la política) para coadyuvar a la defensa de la gloria y el honor de las ARMAS DE LA PATRIA, y preservar la veneración de nuestros héroes y mártires”.

En el año 1996, en un vuelo en avión de Buenos Aires a Tucumán, observo que en Primera Clase, protegido por una cortina, viajaba el entonces gobernador Bussi, sentado junto al filósofo Victor Massuh, quien venía a nuestra provincia a participar de un encuentro organizado por la Fundación del Tucumán en el teatro San Martín. Ya en pleno vuelo, me acerqué a Bussi pidiéndole hablar un par de minutos sobre un tema relacionado al Capitán Casagrande. El gobernador luego de sorprenderse por el pedido, accedió con un indescifrable gesto.

Comencé preguntándole si recordaba al Capitán Carlos María Casagrande. Al contestarme que sí, que había sido Jefe de la Compañía “B” del Regimiento 19 y que había fallecido en un accidente aéreo “en los tiempos de la subversión”, le pregunté si estaba al tanto del destino de su familia y de sus hijos, a lo que me contestó de manera negativa.

Sintéticamente, le dije que cumplía con un deseo del suegro de Casagrande, el Comodoro (r) Raúl López Domínguez,  y que él personalmente quería comentarle al General Antonio Bussi, cuando se desempeñaba como Diputado Nacional, pero nunca había logrado una audiencia. López Domínguez quería que Bussi lo ayude, ya sus extraordinarias fuerzas ante la adversidad flaqueaban, y le preocupaba el futuro de sus nietos y el hecho de que la tragedia acompañaba a esos chicos, y que éstos hacían ingentes esfuerzos para no creer que la muerte de su padre había sido en vano.

El ámbito de tragedia en que se movían los hijos del Capitán Casagrande, era multifacético:
a) Su padre falleció cuando uno tenía dos años y el otro no había nacido aún;
b) Su madre falleció cuando todavía no habían alcanzado la edad de 10 años;
c) Un tío materno, al que Graciela le pidió que si le pasaba algo cuidara de sus hijos, falleció mientras jugaba con Federico y Francisco en una pista de hielo artificial;
d) Los abuelos paternos tras la muerte de Casagrande, sufrieron graves enfermedades psicológicas;
e) el abuelo materno, el vicecomodoro Raúl López Domínguez, que ponía el pecho a todas las adversidades, sufrió un infarto cardíaco que le dejó secuelas de cuidado;
f) la abuela materna sufrió un derrame que la derivó a una silla de ruedas.

Federico ese año estaba en Tucumán, en mi casa, estudiando en la Universidad Nacional de Tucumán, y Francisco se encontraba sin trabajo en Buenos Aires. Al haber alcanzado la mayoría de edad, quedaban sin cobertura de pensión, y por lo tanto necesitaban de recursos, ya que la enfermedad de sus abuelos demandaba grandes gastos.

¿Usted me pide trabajo para los chicos? me preguntó secamente Bussi. Yo le dije que sí, pero para uno, ya sea para el de Buenos Aires en la Casa de Tucumán u otra dependencia oficial, o para el de Tucumán, aquí en la provincia. Al menos, le dije, que intercediera ante algún empresario de su amistad. Siempre sujeta la posibilidad laboral a la capacidad de los chicos.

Bussi, se olvidó del héroe de la “Operación Independencia”, de sus hijos, que atravesaban una difícil situación en una edad también muy difícil, y me espetó: “Es imposible. El Estado no tiene recursos para tomar personal. Además, soy un celoso guardián de los fondos públicos, y mi obligación es no dilapidarlos.- De todos modos, veame en la Casa de Gobierno, a ver que se puede hacer”. Confieso que fue denigrante intentar conseguir una audiencia, al igual que en el Congreso de la Nación le había pasado a López Domínguez, pero fuí infinidad de veces por respeto a los chicos. Demás está decir, que nunca más pude hablar con Bussi, ni obtener una respuesta a mis reiterados mensajes que dejaba a través del laberinto burocrático administrativo que tenía en su despacho.

Cuando el destino quiso, que por razones laborales participara de la investigación de la Comisión de Juicio Político en la Legislatura de Tucumán y después en oportunidad que se le negara el acceso a la Cámara de Diputados y al Senado de la Nación y veía los manejos oscuros del General en materia de dinero y de fondos públicos, contratos laborales “ñoquis” a parientes y punteros políticos, me sentí defraudado, un imbécil, y juré por la memoria de Carlos María y Graciela, y por sus hijos estafados en sus sueños, redoblar los esfuerzos en lo que pueda aportar para desenmascarar al General mentiroso.

Camino en ese intento, siempre aferrado a la honestidad intelectual. Además, consecuente con una conducta de toda mi vida de luchar por mis utopías, de lograr un Tucumán distinto, mejor, con una clase dirigencial política honesta, capaz, que sirva a los intereses del pueblo y no que se sirva del pueblo por sus intereses.

 


 

De la gestión como Delegado Comunal
de “Las Talitas”

Invito a conocer algunos aspectos de la gestión como Delegado Comunal de Las Talitas lograda en conjunto con  la participación de los vecinos (Plaza principal Villa Mariano Moreno, logro de construcción Escuela Martha Salotti, estudios plani-altimétricos de las calles de V. M. Moreno para poder pavimentar las mismas, nuevos pozos de provisión de agua potable y una serie de trabajos detallados en un folleto distribuído casa por casa en 1979).

Asimismo, documento la casualidad que al inicio de mi actividad en el área estatal como al final de mi carrera  efectué, como me lo exige la ley,  denuncias solicitando se determine si existían delitos. En mi primera experiencia como funcionario contra subalternos y ahora  en contra de un superior.

Las Talitas

Las Talitas

Las Talitas

Las Talitas

Las Talitas

Las Talitas

Las Talitas

Las Talitas

Las Talitas

Las Talitas

Las Talitas

Las Talitas

Bajar Documento PDF